Yvonne Berney
Reseña Artística

Artista Visual, Licenciada en Bellas Artes, mención óleo, Escuela de Bellas Artes, Universidad de Chile.
Publicista y diseñadora en Universidad de Santiago, Arquitectura Interior
Estando en la Universidad participó en varios salones de arte, luego al radicarse en Estados Unidos,
siguió sus estudios y su participación en el mundo del Arte. Berney practica diferentes disciplinas artísticas,
con soltura; Óleo, Acrílico, Dibujo, Diseño, Collage, Modelado, Cerámica Artística y Fotografía, siendo su
pasión la pintura al óleo
Ha expuesto con éxito, en colectivas e individuales desde muy temprana edad, en diferentes ciudades
de Chile y en diferentes países, ganando premios y menciones. Hay obras expuestas en lugares
públicos en Estados Unidos, España, México, Cuba, Chile y Colecciones Privadas.


 

 

CRÍTICA:

“ Yvonne es una artista muy seria y estudiosa, sus pinturas a pesar de ser evocativas, no son como podríamos pensar oníricas, ni subjetivas, ni misteriosas; son reales , con gran fuerza expresiva…es una evocación, no romántica sino vital e impositiva”

Matilde Pérez/ distinguida artista nacional


 

CRÍTICA

Yvonne Berney amasa las transparencias de su pintura en cuadrados espacios sujetos a la belleza de la línea aurea como un artífice desparrama diamantes en la piel de su amante. Esbeltos Lilies, llameantes de amarillo emergen desde el fondo de la tela, junto a voluptuosas olas de viridian, reflejadas en jarrones llenos de luz, como la Perla solitaria en un Vermeer. Y pintados con acabada maestría…Ahí están esos paisajes mágicos, así los llamare, como un mar agitado ondulante de verdes o salpicado de florecillas rojas. Pequeños peces de colores: peces-amapolas, peces-lilies, rayas- mantos de Eva, haciendo reverencias a la mesa sinuosa, al jarrón de fino cristal, a la madre naturaleza, Magia en la luz. Magia en el tono dorado. Brujería. Como esas mujeres convertidas en dunas, en rosarios. Con ojos de pedrería y boca de diamante. De sus manos de artista destilan ríos verdes y ocres. Cielos luminosos y profundos azules acarician la tela virgen. Y muestra su amor por su tierra cuando lleva el soporte al humilde zapallo y corre por el espacio pictórico su pincel rebelde, como un rio hacia un mar de sargazos.

R FUENTEALBA /PINTOR POETA ESCRITOR


 

CRÍTICA

Berney nos vuelve a emocionar con Neruda y sus mujeres adormecidas. Mujeres que cuidan el sueño de algún Sultán, esperando despertar en el encanto de Las mil y una noches.Mujeres soñando con amores idos o poetas que se suicidan. Hembras desmadejadas en su sueño enloquecidas con Neruda, que las transporta las embruja. El pincel de la artista las besa, le sopla vida, les inyecta sangre. La sangre de los bermellones, los rojos purpuras, los carmines y las lacas ebrias. Ahí están sus últimas pinturas. Rasantes, estructuradas, bajada la tela del taller al huerto. Olorosas, asoleadas Pinturas en que la mujer artista, acaricia el fruto, lo siembra, lo ve crecer y lo recoge de la tierra para alimentar la carne y el espíritu. Pintura de escarcha, de roció de humedades. Voces de agua que corre y pájaros de luces revoloteando sobre el tono, convertido ahora en polen, que el pincel de Berney extrae y extiende sobre el plano y el espacio plástico. Pintura barroca, convulsa. En cada gesto crece hierba en cada pincelada silba el viento. No hay desierto en su obra, solo poesía la circunda. Amarillos vangogianos, azules que recuerdan el paraíso ruso de Chagall.

MARTIN HUERTA/CRITICO, FOTÓGRAFO, ESCRITOR


 

CRÍTICA

La pintura es algo materializado y al mismo tiempo espiritualizado. Es llegar al alma a través del cuerpo. Nadie puede aspirar a ella si antes no ha experimentado el jubilo que se siente al pasar la mano por el lienzo, al preparar los pigmentos, al comprobar la tensión del lienzo, al sumergirse en el color…” nos cuenta Balthus en sus memorias. La magia de la pintura de ese gran maestro, apacible de vida, como de arte, se fragua en la obra de Berney, así en la primera, como en su última época. Telas donde el color es un susurro, pero también un grito. Energía vital de mujer, reescribiendo la historia de su vida de artista, hallando hoy un camino distinto, tal vez definitivo. Con botellas que duermen siestas de espejos. Mujeres que sueñan con besos de marineros y mares lejanos. Y con huertos apacibles de su propia casa.

Pintura para soñar. Pinturas de raíces clásicas y trazos americanos de esta valiente pintora de sangre europea y sangre chilena

RF/CRITICO Y ARTISTA


 

CRÍTICA/ ARTLATINO

Yvonne Berney, pintora, diseñadora, ceramista, decoradora, fotógrafo y profesora de pintura, en sólo dos meses dio vida a lo que será su próxima exposición a realizarse entre los días 15 y 22 de abril en los salones de la Aldea del Encuentro de la Corporación Cultural de La Reina.
Inspirada en la profunda y estrecha relación que tuvo con sus abuelos, padres, hijos y nieto plasma su fuerza interior, la pasión por la vida y la naturaleza en esta muestra pictórica y fotográfica…
Si bien nació en Valdivia, la comuna de La Reina fue su cuna y lugar de encuentro con la pintura. Al mismo tiempo que estudiaba en el colegio dedicaba horas al dibujo destacándose por ser la mejor alumna en arte…


 

CRÍTICA

Abstracciones y Cavilaciones….comenzó todo con una manzana?

En ella nos muestra un contrapunto entre la pintura figurativa y la no figurativa que ella misma crea y pinta. La misma historia nos muestra el lado de las emociones y sensaciones que han producido al recorrer ella su propia vida y sus orígenes Enlaza todo con el primer cuadro sobre la tentación de Eva, y nos lleva a su propia historia donde nos muestra en el primer cuadro de esta serie abstracta, la fecundación, dando pie al origen de su propia vida, y relacionándolo con la tentación de sus propios padres…Desde ahí, sigue presente la tentación en estos doce cuadros abstractos, los que nos van guiando a diferentes etapas e hitos en su propia vida, en la que de alguna manera sigue presente la misma “tentación”…que da origen a vidas, a procesos, arraigos y desarraigos en su vida y en la de cualquier ser humano


 

CRÍTICA/ LA LLAVE

En el vestíbulo de las Salas, la artista coloco tres naturalezas muertas de una excepcional calidad. La transparecia del cristal, la tersura de las flores, el realismo de las hojas nos dicen de su perfeccionismo técnico. talvez, con la intención de que valoráramos la transformación adaptativa de su paleta al afrontar el tema Neruda.

Para que no queden dudas, en un cuadro manuscrito fija su declaración de objetivos, su compromiso valiente y explicito de traspasar a sus colores y sus formas, la emoción, los sueños, la pasión de los “20 Poemas de Amor”, El conjunto de cuadros es, entonces, la resonancia anímica de la entrega amorosa de una eximia pintora a los sentimientos y pasiones de la voz de un excelso poeta…El resultado es formidable.

La figura central de los cuadros es la mujer, generalmente desnuda, cuya posición corporal y su rostro pasivo se ajustan a la visión del verbo, el intencionado esquematismo del dibujo nos hace ir mas allá del desnudo, su cabellera en la gama de colores café que la enraízan a la calidez de la Tierra, los fondos de una sequedad cósmica en colores nítidos y planos, nos entregan la fuerza sentimental de los poemas.

Todo esta allí, la ensoñación, en las volutas klimtianas, la pasión, en las olas surgentes verde azul, la desesperanza amorosa, en los soles que se hunden en el horizonte y el sentimiento de ser y pertenecer a otro, en las cadencias vegetales que se entrecruzan en los planos del cuadro.

El amor cantado en los poemas es un amor herido y que se representa en las manos duras de la figura del la amada cuyas caricias han dejado cicatrices.

Gracias, Yvonne, esos versos que gusto recordar cuando atravieso espacios anímicos de romántico ensueño, desde ahora, tendrán formas y coloraturas gracias a sus inspirados trabajos/ la llave